Si me han seguido, hemos tratado cómo se crea la riqueza en general y cómo cualquier trabajador consigue la suya. Luego hemos tocado el tema de la pobreza absoluta y relativa. Ok, aquí viene el despertar. Y si Luis me ha seguido hasta este momento, será mi conclusión y más fuerte afirmación en contra del socialismo. Aquí va y en negritas: jamás se puede eliminar, bajo ninguna circunstancia, la pobreza relativa. Cualquier teoría que lo prometa o lo predique, sencillamente está equivocada, está mintiendo (ya sea que lo sepa o no). Decir que la pobreza relativa se puede eliminar (como promete el socialismo) es como decir que algún día todos tendrán la misma estatura, inteligencia, peso, etc.. Sí, la verdad es dura aunque no nos guste. No podemos vivir en fantasía sólo porque no nos guste la realidad. Hay personas muy feas y otras muy bonitas. Las hay muy inteligentes y también bastante tontas. Hay humanos pequeños de estatura y otros altos. Bien podemos tomar la estatura para hacer el paralelo de cómo el capitalismo ha hecho crecer la riqueza en general para todos, aunque siempre exista la pobreza relativa.
Sí, es cierto que hay gente pequeña, pero sabemos que la población mundial ha ido creciendo en estatura, en promedio. Esto es porque las mujeres, en general, prefieren a hombres más altos. Entonces se van procreando progresivamente personas más altas y, dicho sea de paso, no existe ninguna ley, decreto o sistema que obligue a una mujer a procrear con hombres pequeños si no quiere. Es una desigualdad inevitable que, al tratar de hacerla “más justa”, lo único que lograríamos sería coartar la libertad individual. Siguiendo con la idea original, en términos de estatura, progresivamente los humanos cada vez son más altos, aunque en la población actual siempre habrá gente pequeña con relación a sus semejantes contemporáneos.
Lo mismo es con la riqueza; en general, el capitalismo hace que todos seamos más altos (seamos más ricos) pero siempre habrá gente pequeña (gente más pobre con relación a sus semejantes contemporáneos). ¿Dónde está la evidencia de toda esa altura (riqueza) para todos, qué todos somos más altos en promedio ahora? Está por todos lados. Hace 50 años nadie podía andar un aparato portátil para comunicarse instantáneamente con otra persona. Ahora, no creo que exista una tan sola persona en El Salvador mayor de 15 años que no haya usado un celular. La humanidad ha erradicado un sin fin de enfermedades gracias a esas compañías capitalistas que tanto critican los socialistas. Parecerá chistoso, pero estoy seguro que existen millones de hombre mayores y no tan mayores que sienten maravilloso que una de esas empresas avaras inventó una pastillita para poder mejorar su vida sexual. Los míseros televisores de antes que sólo podían ser adquiridos por los pudientes, ahora están a disposición de casi la totalidad de la población, y los actuales no tienen ninguna comparación con esas antigüedades. Para trasportarse, el humano hace sólo unos cuantos años tenía que caminar o montar algún tipo de bestia. Hoy, el transporte motorizado es universal. Todo, absolutamente todo esto es producto del capitalismo; de ese sistema que permite que cualquiera pueda acumular riqueza y crear empresas para su beneficio dando a cambio innovaciones que a su vez benefician a todos en general.
Yo quiero vivir en un mundo donde tengo la oportunidad de progresar y disfrutar del progreso de otros aunque ellos tengan mucho más que yo. Eso es preferible a la mentira que todos somos iguales y debemos repartir equitativamente lo necesario. El socialismo no trae riqueza porque le quita la motivación al humano a ser desigual innovando. Aunque suene raro y contra la lógica, esa desigualdad es la que trae la riqueza para todos. Es como el sol, aunque lo vemos ir y venir, lo que realmente se está moviendo es la tierra.









