Una de las lecciones que me ha tardado aprender es que la vida es dura y para salir adelante exitosamente se requiere de mucha preparación, conocimiento y horas interminables de experimentación, donde las enseñanzas son absorbidas trago a trago, lentamente, llenando el recipiente llamado sabiduría. Esta idea, la mayoría de personas nunca aprende, soñando que existen conjuros mágicos, buscando lámparas de Aladino para obtener los tres deseos, engañándose con libros gruesos bajo el brazo, simulando campos magnéticos de protección. Para consolarse, la sociedad y cultura crean esos mitos urbanos que se hacen populares porque mandan el mensaje animador que la vida es fácil y que existen trucos, atajos y soluciones mágicas, que si tan solo accedemos a éstas, si tan solo las encontramos, nuestro destino será diferente, brillante, excepcional. De las tantas historias falsas que circulan, presento ahora la famosa de la NASA y su lapicero. La expongo tal como la recibí de mi primo David. Luego de transcribirla inmaculada, les cuento la realidad. De antemano advierto que la historia es totalmente FALSA:
“Cuando la NASA comenzó con el lanzamiento de astronautas al espacio, descubrieron que los bolígrafos no funcionarían sin gravedad (o con gravedad cero), pues la tinta no bajaría hasta la superficie en que se deseara escribir. Resolver este problema, les llevó 6 años y 12 millones de dólares. Desarrollaron un bolígrafo que funcionaba: bajo gravedad cero, al revés, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas que iban desde abajo del punto de congelación hasta superar los 300 grados centígrados. ¿Y qué hicieron los rusos? ¡Los rusos utilizaron un lápiz!”
En primer lugar, los americanos no se tardaron mucho tiempo en diseñar un bolígrafo de bajo costo para el espacio, menos de $3.00 por unidad. En segundo lugar, el uso de un lápiz en el espacio sería catastrófico; nunca se usó, por razones evidentes cuando se listan: desechos del borrador, residuos de madera al sacarle la punta, la punta si se quiebra, el mismo lápiz si se quiebra generarían partículas que quedarían flotando peligrosamente en la cápsula y esto sería inaceptable.