Cierto que aunque ser joven no es un mérito, verdad que aunque no es una condición que se adquiere con esfuerzo voluntario, real que aunque no es parte del mundo de la disciplina, exacto que aunque no se forja con hazañas mentales, afirmar que lo es parece un punto menor. Si comprendemos que la juventud es una etapa en supremo grado valiosa, envidiable, sin retorno, si captamos que ser joven tiene ventajas extraordinarias, si visualizamos que es la ventana de oportunidades que una vez cerrada no hay vuelta atrás, entonces podemos enfilar gran parte de nuestra energía a la tarea de invertir allí. Dentro de la población de los jóvenes, están las semillas de las grandes transformaciones relevantes. La gente adulta, las personas mayores, los que ya abandonaron el barco de la vitalidad natural, les cuesta un tremendo esfuerzo quitar sus paradigmas y hábitos, haciendo casi imposible reentrenarlos, volviendo titánico cambiar sus costumbres, acciones cotidianas y creencias. Sí, tiene mucha verdad que cuesta enseñar nuevos trucos a los perros viejos.
Por esta razón, son los dinosauros los que no pueden abandonar las ideas obsoletas, no aceptan los avances filosóficos de las ciencias, no se acostumbran a pensar en tonos y matices. Por ejemplo y hablando de economía, son la mayoría de ellos los que están acostumbrados a pensar que el gobierno es el principal responsable de proveer y garantizar bienestar, que es el socialismo y la planificación centralizada la panacea, que lo más importante, por encima de la libertad y meritocracia, es la salud y la seudo educación. Mencionando otras áreas, es a ellos a quienes no les entra en la cabeza que la tecnología puede cambiarle el sexo a una persona, que el matrimonio ya no se define solamente entre un hombre y una mujer, que las iglesias y religiones deben estar totalmente separadas del quehacer legislativo.
La gente joven, sin darse cuenta, ya vive en el mundo donde entiende que la economía naturalmente se rige por incentivos, donde el aborto es legal en la mayoría de naciones desarrolladas, donde se reconoce que la homosexualidad no es una desviación sexual o pecado mortal, donde las mujeres tienen un protagonismo que les permite evitar el servilismo en todas sus expresiones. Gracias a la modernidad creadas por los mismos, los jóvenes se están volcando a modificar, reconstruir, demoler o inventar el nuevo universo de enciclopedias, videos, redes sociales, fotos digitales, revoluciones políticas y todo lo vertiginoso que hoy día estamos experimentando. Para ellos es imposible un mundo sin Facebook, BlackBerry’s, IPhones, Tablets, etc. que los conecta en una telaraña indestructible, en una fuerza que lleva los virus de ideas con los que todos quedan impregnados.
Regresando al tema de economía, el socialismo no va a morir por el convencimiento o cambio de opinión de los mayores, sino porque, todos aquellos que la defienden, poco a poco irán desapareciendo con el paso del tiempo y las nuevas mentes ya estarán en otra sintonía. Y extrapolando hacia atrás, pensemos que lo que era escandaloso para los adultos de los 60’s, personajes moviendo la pierna en forma sugestiva, bandas de rock estremeciendo a las chicas, movimientos liberales del sexo libre, paz y amor, sus hijos son los que ahora viven en medio de las Madonas, Lady Gagas y Arjonas.
Las verdades científicas no triunfan o son aceptadas por haber un despertar de los ignorantes, por los debates exitosos contra los opositores, por las evidencias sólidas presentada a los incrédulos; vencen porque perduran mucho después de la muerte de los anteriores y es reconocida por las nuevas generaciones como obvias. No requiere de muchos pioneros, visionarios, emprendedores para sembrar la semilla del cambio que afecta al mundo futuro, pero sin jóvenes sería imposible cambiar, innovar, crecer. Es la cuestión de nacer ya bajo nuevos paradigmas lo que hace que la sociedad avance, siendo éste el proceso natural del desarrollo de la civilización, siendo éste el punto de por qué celebrar la juventud. Las nuevas procreaciones tienen el regalo de venir como libros en blanco donde pioneros, visionarios, emprendedores, locos creativos escriben con tinta indeleble la nueva historia. En esto consiste la celebración de la juventud, en darnos cuenta que sin ese proceso de muerte y nacimiento jamás tendríamos progreso real, futuro brillante, cambio ascendente. Nada tienen que hacer los jóvenes, los que comienzan, más que dejarse llevar por la ola del cúmulo de la historia y su galope, que cada día se hace más presuroso.
Lo que más me gusto de este post es la capacidad de sus letras de hacerle pensar como es qué mi generación es ahora en día, a como fue la de mis papás una vez. Este post tiene el poder de hacerlo pensar y reaccionar para sacar una crítica de cómo, incluyéndome, sentimos que no podemos sin la tecnología y cómo nuestro cerebro juega con nosotros para hacernos creer que nos si no revisamos nuestras redes sociales, sin darnos cuenta que estamos dejando pasar momentos y emociones que no se logran por medio de una pantalla o telefono, sólo se logran en carne propia.
Buenísimo post y buenísimas palabras. Todo lo qué ha escrito parece interesante y muy bien escrito, más no se diga pensado. Excelente haberle leído.
Muchas gracias Andrea por tus palabras y por leer.