El Presidente Funes tiene esta lógica: Hay muchas cosas que el gobierno debe lograr y eso requiere de fondos. Los actuales impuestos no son suficientes para ejecutar los proyectos necesarios. La solución es recaudar más impuestos y con esto cubrir lo que falta. El error del Presidente consiste en no considerar la base tributaria. La base tributaria somos todos los que pagamos impuestos.
Vamos a suponer que todos los impuestos recaudados serán usados eficientemente (nada más lejos de la verdad pero eso sería otro tema). Aún con todo eso, la transferencia de los recursos del sector privado al público hacen que la operación fracase. Expliquemos esto con un ejemplo sencillo.
Cien personas en un lugar pagan $5.00 mensualmente a su Alcaldía para que ésta mantenga los parques, calles y similares limpios; también para que la policía dé seguridad. Es tan bonito el lugar que cada año, se mudan 20 personas más. Ahora, en lugar de $500.00, la Alcaldía recibe ¢600.00. Esto se repite hasta que la recaudación son $2,000.00 mensuales (un total 400 personas viven allí ahora). El Alcalde ha venido incrementando el gasto con relación a la recaudación, argumentando que hay más gastos por mayor población. Debe haber más personas limpiando y cuidando así como más gente administrando los que limpian y cuidan.
Sin darse cuenta y con el paso del tiempo el incremento del gasto de la alcaldía se eleva por encima de lo que está entrando a la caja y como no es su casa ni su negocio, no se le ocurre al Alcalde bajar el gasto para adecuarse a lo que ingresa. No, se le ocurre mejor subir los impuestos. Calcula que puede cobrarle $8.00 al 30% de la población (los más pudientes) y $6.00 al resto. Haciendo número (alegres) su ingreso mensual se elevaría a $2,640, suficiente para cubrir el gasto actual.
Con gran entusiasmo decreta el nuevo impuesto y espera con gran anticipación la subida de los ingresos. Para su sorpresa, en lugar de subir, los ingresos reportan por debajo de los $2,000.00 que estaba recibiendo inicialmente. Esto no lo entiende el Alcalde, no se lo explica.
Lo que pasó fue que con la subida de los impuestos, muchas personas decidieron retirarse del lugar ( en el mundo real ese retiro no necesariamente es físico sino que se manifiesta en menos contrataciones, producción, inversiones, etc.) y quedó menos gente para pagar. Al ver los números, 50 personas se quedaron pagando $8 y 225 $6 (equivale a una recaudación de $1,750.00)
Si el Alcalde hubiera querido elevar el ingreso, en lugar de subir impuestos, los hubiera bajado. ¿Cómo es eso? ¿Bajando impuesto se recauda más? Así es. Esto pasa porque más gente se entusiasma de llegar al lugar ya que allí es más barato vivir. Entonces, al bajar a $4 el impuesto por persona, llegan 150 nuevas personas al lugar aumentando a 550 los que pagan, subiendo la recaudación a $2,200.
Es obvia que la simplificación de la historia no abarca muchos aspectos pero sirve para explicar lo que pasa cuando se aumentan los impuestos. En la próxima aportación rebatiré el argumento que El Salvador es uno de los países con las menores tasas tributarias de la región.
