Toca hablar ahora sobre la selección natural. Resulta que por alguna mutación aparece en la escena una jirafa con el cuello un tanto más largo que las demás. Esta característica no tendría nada especial o importante en el mundo de las jirafas. Bueno, a no ser que en la zona donde viven éstas hayan bastantes árboles altos. Sucedería entonces que las pocas jirafas de cuello alto, de repente, se encontrarían en una ventaja sobre las demás y con el tiempo si estas condiciones se mantuvieran, la población de jirafas iría cambiando hacía aquéllas con cuellos así.
Han hecho incontables simulaciones computacionales de cómo el proceso evolutivo ha llegado a este estado de cosas; cómo los mamíferos han llegado a este punto. Entenderán que la teoría evolutiva predice y explica sorprendentemente por qué existe tal o cual cualidad en cada especie. Las simulaciones demuestran que no toma tanto tiempo para que se den los cambios. En un lapso bastante corto se ha comprobado cómo el humano llegó a su estado actual.
En el último aporte comentaré sobre todo lo malo que tenemos físicamente producto del mismo proceso evolutivo. Esto va totalmente en contra de la noción que somos una creación perfecta. En todo caso, seríamos una creación bastante imperfecta. Pero a la luz de la evolución sería sólo natural dado que somos el producto de ese proceso y nada más.