Creciendo en Gracia #5

Con respecto al comentario de Clara, Creciendo en Gracia #2 contiene el antiguo Art. 296 y el modificado vigente para su lectura. También Clara expone que cada vez surgen nuevas sectas pregonando que poseen la verdad.

Este fenómeno no es moderno, desde los tiempos antiguos ha habido una gran cantidad de personas con ideas diferentes. Sólo en el cristianismo, las diferentes interpretaciones de esa religión y sus exponentes son de lo más variado. Esto es lógico porque no hay un método sistemático confiable para determinar cuál es la correcta creencia.

La Iglesia Católica trato de solventar esto, por alrededor de 1500 años, matando a los que consideraba herejes. Todo el que disentía del dogma establecido por las máximas autoridades era severamente castigado y los herejes eran ejecutados de múltiples formas, tal vez la más famosa, quemados en la hoguera.

La forma de hacer “entender” a la gente de su error y lograr el arrepentimiento era la tortura. De esta manera, por mucho tiempo, lograron mantener unida la Iglesia y el dogma cristiano.

Ahora, y regresando al punto donde nos quedamos en la aportación anterior, ¿por qué digo que es vital que se difundan otras formas de pensar?

Con respecto de este tema, La Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, más o menos lo expuso así, y voy a tomarme la libertad de parafrasear un poco:

Hay una fundamental importancia en el flujo irrestricto de las ideas y opiniones en lo relacionado con el interés y beneficio público. La libertad de decir lo que uno piensa no es sólo un aspecto de libertad individual – y algo bueno en sí – pero también esencial en la búsqueda común de la verdad y la vitalidad de toda la sociedad.

En otras palabras, ese insumo de información y el debate público nos permite el bien común y el bienestar social. Del constante ejercicio de presentar y refutar ideas sale lo más cercano a la verdad. Y la verdad nos lleva a tomar mejores decisiones, sin duda.

Por eso debe permitirse que cualquiera critique los dogmas de alguna, varias o todas las religiones, oféndase quien se ofenda. Debemos ser libres de atacar sin restricción alguna los conceptos y creencias que consideremos negativas y en contra del bien común. Al final, el bienestar social está por encima de los sentimientos de los particulares.

La siguiente serie será un ataque frontal a una creencia religiosa que considero en extremo nociva para la sociedad. Espero me acompañen.

Recuerda, si quieres participar has click en donde dice “no comments” o “x comments” y llena la información requerida.     

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Una Respuesta a Creciendo en Gracia #5

  1. Geraldine dijo:

    Es cierto que el derecho a decir segùn mis convicciones lo que yo creo no tiene ningùn problema, pero acordemonos que estamos en el lugar menos indicado para poder hacerlo. (Vivimos en El Salvador)
    Quisiera comentar què, desde el inicio de la creaciòn, el hombre fuè quien empezò a dudar sobre la divinidad de Dios, y es que fuè el mismo quièn a tomado su propio concepto segùn su conveniencia.(Llàmese Adàn, el primero)

    Todo ser humano, justifica sus actuaciones de diferentes maneras, ahora los que lo pueden ya sea modificar los Artìculos de la Constituciòn, como si se tratarè de alguna Ley secundaria, (recordemos que Nuestra Constituciòn tiene màs de diez modifciones el lo que va de diez años)como es el caso del diputado, el señor Rodolfo Parker, quien pudo “adecuar” a sus compañeros, de que el Art. en menciòn fuera modificado, para beneficiar a “algunos” quizà porque simplemente son sus aliados de fracciòn, bueno, eso ya es otro tema.
    Buen Dìa.

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