Uno de los elementos que hace saludable y vibrante una democracia es el flujo irrestricto de las ideas. El debate político es esencial para que las mejores ideas y propuestas surjan y florezcan.
Cuando las votaciones son para individuos y no para partidos, entonces, el intercambio de ideas y los debates sobre éstas permiten ver con más claridad la luz de buenas opciones o cursos a seguir.
En el sistema de votación directa, los diputados se verían obligados a ganar con base a sus méritos y los aportes intelectuales correspondiente. Al fin y al cabo, ese es su trabajo, aportar las ideas legales que nos regirán como pueblo.
Pero, cualquiera se preguntará, si son los mismos diputados los que hacen las reglas del juego, ¿cómo será posible que cambien las leyes electorales?
Tal vez, y eso espero, cada vez, más personas hablarán del tema y llegará el momento cuando tantos lo hablen que la ola será incontenible. No es un sueño eso. La historia nos da tal esperanza.
Recuerda, si quieres participar has click en donde dice “no comments” o “x comments” y llena la información requerida.
Bueno por lo menos en un futuro cercano lo veo inviable . Lo digo por la mentalidad de ciertos sectores y partidos politicos q no les conviene cambiar el sistema. Pero quiza en un futuro todavía muy lejano esto cambie y el sistema igualmente cambie.
Esa forma de democracia que planteas es una utopía, porque para cuando suceda en un futuro los requerimientos académicos serán innumerables y en un país subdesarrollado como el nuestro la mayor parte de la población no puede costeárselos y no van a concordar con el salario público para este cargo.
Además, qué grupo de poder político estaría contento de aportar sus recursos para el proselitismo de un diputado, si al legislar satisfaga las necesidades y preferencias de quienes lo eligieron pero afecte los intereses de su partido? Yo creo que ninguno.
Para ser realmente democráticos y para que haya un equilibrio, entre los diputados deberían haber algunos que sean representativos de cada sector, así del empresarial, de los mercados, del transporte, de las zonas más pobres, etc., porque cada uno de ellos conoce y entiende perfectamente cuáles son sus necesidades.
No menospreciemos a los que no han tenido la oportunidad de estudiar una carrera universitaria, ésto se llama discriminación y muchas veces son éstos los que tienen mejores ideas y formas de conducir un país (no es que esté a favor de Saca), y es que cuántos líderes tenemos en la historia sin un título académico, pero que han sido autodidactas, eruditos, sabios y capaces de movilizar grandes masas.
Contrario a muchos que se llenan la boca diciendo que tienen no sé cuántos títulos en no sé que países, que hablan no sé cuántos idiomas y son unos ineptos que creen tener la verdad absoluta y se creen dueños del universo. Nunca se despojan del Narcizo que llevan dentro y hasta se hacen rodear por gente menos instruída para sentirse admirados y elogiados.
Es difícil que una persona no se deje llevar por el poder, si no miremos a Arnold Schwarzenegger, un inmigrante al que Estados Unidos le abrió las puertas y ahora él se las cierra al resto de inmigrantes.
Comparto plenamente tu optimismo. Aún cuando por ser los que actualmente usufructan el injusto poder que les hemos concedido, debido al perverso sistema que les permite mantener secuestrado al País, los que tendrían que aprobar la reforma del mismo, nosotros seguimos confiando en el pueblo, que algún día en el paroxismo de su indignación levantará su poderosa voz y lanzará un BASTA YA que doblegará la prepotencia de los que se han creído dueños de la nación. Existe un maravilloso ejemplo de lo que afirmo. Recordemos que cuando los Diputados decidieron recetarse monumentales aumentos de sus ingresos, fué tan unánime la indignación que esto produjo que vergonzantemente se vieron obligados a dar marcha atrás a sus pretenciones, dando explicaciones tratando de exonerarse de responsabilidad de la vergonzosa decisión, cuando es evidente que todos, absolutamente todos estaban felices y contentos con la gangería que pretendieron. De no ser por la protesta ensordecedora que escucharon del pueblo jamás habrrían renunciado a los exorbitantes aumentos.
Cuando con nuestros esfuerzos logremos que la población tome conciencia de lo que significa verse excluido de ejercer el derecho de elegir a sus representantes, su indignación será tal que no habrá fuerza capaz de contener su arrolladora protesta que obligará a los políticos a reformar el sistema que padecemos.