La Solución #2

Hace mucho tiempo se determinó que la democracia era la mejor forma de gobierno en un estado. No nos vamos a meter a la historia que demuestra esta conclusión. Contrario a lo que muchos creen, la democracia pura no funciona muy bien.

La democracia pura es aquella donde los ciudadanos toman las decisiones directamente, mediante el sufragio correspondiente, por cada vez que hay que tomar una decisión. Aparte de impráctico, las calidades de las decisiones no serán acertadas. Esto es porque no se puede esperar que el conglomerado tenga, en conjunto, el conocimiento técnico necesario para tomar buenas decisiones.

Por eso es necesaria la democracia representativa, donde el pueblo elige quien llevará las riendas. Si agregamos elecciones periódicas, donde se avala o se reprueba una gestión, tenemos la mejor forma de gobierno que se conoce.

En teoría, en El Salvador, tenemos el sistema de democracia representativa. Digo, en teoría, porque en la práctica esto no es cierto. Y es por aquí donde comienza el problema y la solución.

Comencemos por el principio. Si algún ciudadano quiere optar a ser diputado, primero, es necesario que pertenezca a un partido; luego, la cúpula del partido lo debe postular para el cargo; y por último, su partido debe ganar los votos suficientes.

Como podrán apreciar, esa persona debe su cargo a la cúpula que lo postuló, y la cúpula debe el gane a los contribuyentes del partido. Para que la maquinaria de un partido se mueva debe ser inyectada de recursos, y quienes dan esos recursos lo hacen para avanzar sus intereses.

De todo esto concluimos que los diputados deben su lealtad, finalmente, a los que ostentan el poder en el partido. Y quiero aclarar que esto es indistintamente del partido que sea.

Al seguir la lógica de lo anterior, podemos entender por qué los diputados votan irremediablemente en bloques, exactamente en la línea partidaria. Esto es tan tajante que si alguno votara en disensión de su partido, lo tildan de traidor o lo acusan de haberse vendido. (y es probable que, en efecto, lo haya hecho)

Todo esto quiere decir que en El Salvador los diputados no representan al pueblo, sino que representan al partido que a su vez se debe al grupo de poder que lo sustenta.

En la siguiente aportación, veremos las consecuencias de esto. Pero lo más importante, al final veremos cómo se arregla.

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2 Respuestas a La Solución #2

  1. Gonzalo dijo:

    Tenes razon aui no hay democracia representativa yo no me siento representado en ese circo de asamblea q tenemos es una lastiam q en este pais tan sufrido sus instituciones dique democraticaqs no funcion pero ni modo esa es la dura realidad.

  2. Totalmente de acuerdo. Tal parece que fueras de los fundadores de MIRE YA QUE LO QUE EXPRESAS ES EXACTAMENTE LO QUE NOSOTROS SOSTENEMOS

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